Provo sepultada en lodo
Las calles de Provo, Utah, amanecieron irreconocibles.
El rugido de la tormenta del jueves se transformó en un deslizamiento de lodo imparable.
Las laderas, quemadas días antes por incendios, cedieron sin resistencia.
En cuestión de minutos, el barro bajó como un río oscuro, tragándose todo a su paso.
Autos quedaron sepultados hasta el techo.
Calles y aceras desaparecieron bajo una espesa capa de lodo. Vecinos corrieron bajo la lluvia buscando refugio.
La noche se volvió interminable entre sirenas y apagones.
Los equipos de emergencia trabajaron hasta el amanecer.
Provo despertó, literalmente, enterrada bajo el lodo.