Críticas al Gobierno español por disturbios en marcha propalestina
La Vuelta a España no terminó como estaba previsto. Miles de manifestantes propalestinos irrumpieron en la calzada, lanzaron objetos y bloquearon a ciclistas, forzando la cancelación de la última etapa en Madrid. Lo que debía ser una fiesta deportiva se transformó en un escenario de tensión.
Las reacciones políticas no se hicieron esperar. Alberto Núñez-Feijóo habló de un “ridículo internacional” y acusó a Pedro Sánchez de avalar la protesta que puso en riesgo a corredores y periodistas.
Desde Vox, Ortega Smith denunció que el presidente “alienta la violencia” y la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, calificó lo ocurrido como “la kale borroka alentada por Sánchez”.
El alcalde Almeida también responsabilizó al Ejecutivo y lamentó que Madrid viviera un “día tristísimo marcado por la violencia pura y dura”.
Israel se sumó a las críticas: el ministro de Exteriores, Gideon Saar, señaló que el Gobierno español “alentó” a los manifestantes y calificó lo sucedido como una “vergüenza para España”.
Lo que debía ser un cierre histórico de la competición ciclista quedó opacado por la confrontación política y las imágenes de caos retransmitidas en directo al mundo.