Protestas en Peru deja un muerto y más de 100 heridos.
Miles de jóvenes —autodenominados Generación Z— salieron a las calles para exigir la renuncia del presidente interino José Jerí, el cierre del Congreso y la eliminación de leyes que aseguran protegen al crimen. La protesta, que inició pacífica, se tornó violenta cuando un violín gigante de cartón con banda presidencial fue incendiado frente al Parlamento.
Gases lacrimógenos, fuegos artificiales y perdigones marcaron el pulso del enfrentamiento. Cerca de la medianoche, autoridades confirmaron un fallecido: el cantante de hip hop Eduardo Ruíz, de 32 años, y más de 100 heridos, entre ellos 80 policías, periodistas y manifestantes.
Las calles congregaron no solo a jóvenes, sino a sindicalistas y familiares de víctimas de protestas anteriores. La Defensoría del Pueblo detalló contusiones, agresiones y heridas de bala, mientras la Asociación Nacional de Periodistas denunció ataques a la prensa.
El clima se tensó aún más tras la designación del primer ministro Ernesto Álvarez, exjuez ultraconservador que acusó a los manifestantes de querer “tomar la democracia por asalto” y los vinculó con el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru.
Jerí lamentó la muerte del manifestante, pero su gobierno no ha ofrecido respuestas claras. Lima amanece con rabia, luto y una pregunta abierta: ¿qué tan lejos llegará esta generación para hacerse oír?