Remodelación en la Casa Blanca
Las excavadoras rugen frente al Ala Este de la Casa Blanca. La fachada, símbolo de décadas de historia, cae bajo la maquinaria.
Es el inicio del salón de baile presidencial de Donald Trump: 250 millones de dólares. La demolición avanza sin el visto bueno de la agencia federal encargada.
Desde un parque cercano, reporteros observan el polvo y los escombros. Trump lo anunció en redes sociales, con tono festivo.
“Justo detrás de nosotros”, dijo, mientras recibía a los campeones universitarios de béisbol.
La Sala Este vibraba con aplausos; afuera, el edificio se desmoronaba.
“Tenemos muchas obras en marcha”, remató el presidente. “Comenzó hoy.”