Tiroteo mortal cerca de la Casa Blanca
La tarde en Washington se fracturó con el sonido de disparos a metros de la Casa Blanca.
Dos miembros de la Guardia Nacional fueron atacados en la intersección de la calle 17 con la I, una zona siempre llena de tránsito y seguridad.
Testigos describieron una ráfaga breve antes de que la policía acordonara cuadras enteras y desplegara un amplio operativo.
Uno de los sospechosos fue detenido en el lugar, mientras agentes federales y locales tomaban control de la escena.
El gobernador de Virginia Occidental reportó versiones contradictorias sobre el estado de los soldados, pidiendo cautela hasta recibir información completa.
Equipos forenses trabajaron entre vehículos bloqueados y sirenas para reconstruir la secuencia del ataque.
El presidente Donald Trump, en Florida al momento del tiroteo, fue informado de inmediato y condenó el hecho en un mensaje en redes sociales.
La tensión se extendió más allá del área: el Aeropuerto Nacional Reagan ordenó un “ground stop” por la intensidad del operativo policial.
La presencia militar en la capital ya había aumentado desde agosto, tras una orden federal que reforzó la seguridad.
Ahora, Washington intenta comprender cómo un ataque así ocurrió en una de sus zonas más vigiladas.