Multitud enfurecida toma el Palacio
Una marcha por justicia terminó en destrucción. Lo que comenzó como una protesta pacífica en memoria del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, se transformó en una ola de ira colectiva frente al Palacio de Gobierno de Michoacán.
Los manifestantes, enfurecidos por el crimen y la falta de respuestas, irrumpieron en el edificio, rompiendo ventanas, incendiando mobiliario y exigiendo la renuncia de autoridades estatales.
Las llamas y el humo se alzaron como símbolo de frustración en el corazón de Morelia, mientras las fuerzas de seguridad intentaban contener a la multitud.
El eco de los gritos —“¡Justicia para Manzo!”— resonó entre piedras, fuego y vidrios rotos.
Hasta el momento, las autoridades reportan daños materiales severos, sin víctimas mortales. La investigación por el asesinato del alcalde continúa, pero la herida en Michoacán ya es profunda.
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